Suponemos que la mayoría hn oído hablar de un famoso ilusionista y escapista húngaro del último cuarto de siglo XIX y primero del siglo XX. Nos referimos al gran e incomparable maestro Harry Houdini
Lo que hacía causaba admiración en todo el mundo. Creemos que nadie, con posterioridad, ha llegado a igualarle.
No obstante, pensándolo bien, quizás estemos algo equivocados, porque creemos que hay actualmente un personaje que no tenemos dudas de que está tratando de igualarlo y si puede superarlo. Al menos hace todo lo posible, y da lo que sea con tal de que se hable de él, y no digamos para que su foto salga en todos los medios de comunicación.
¿Adivinan de quien estamos hablando? Es muy fácil, de nuestro inefable “cum fraude”. Si, lo crean o no es indudable que está tratando por todos los medios de superar en todo al húngaro.
Veamos. En cuanto a ilusionismo, todos los días trata de crearnos ilusiones con nuevas noticias, que no se las cree ni él. Decir, nos dice montones de cosas, pero ¿cuáles acaban siendo realidad? Nos atrevemos a decir que ninguna. Pero ya saben, “prometer y no dar a los tontos hace alegrar”, de lo que deducimos nos toma por tontos. Él tranquilo, otra que han tragado. Así un día y otro día. Lo peligroso para él, es que, aunque no se lo crea, hace tiempo que estamos hartos de tantas historias. Es tal su orgullo, que se cree que trata con borregos, en lo que está muy equivocado. El día menos pensado se lleva la mayor sorpresa de su vida. Nosotros avisamos, luego que no se queje.
Por lo que respecta al escapismo, también es un maestro capaz de desbancar a cualquiera. Se escapa de reuniones, aunque él diga que lo que hace es no asistir, pero todos conocemos la verdad
De aparecer en público vale más no hablar. En cualquier caso, le cuesta muy poco hacerlo, porque siempre tiene el coche oficial, que pagamos todos los ciudadanos, a pocos metros de distancia. Él dirá que se marcha porque ya solucionó a lo que fue. La verdad es muy distinta, desaparece, quizás nunca mejor empleada la palabra, porque simple y sencillamente tiene miedo. Es muy distinto estar en medio de sus esbirros, a aguantar un chaparrón que nunca se sabe cómo puede acabar. Aunque él lo niegue, lo que tiene es miedo, tal como suena.
Nos encontramos pues con un ilusionista y escapista miedoso, que en lo que es maestro es en lucirse, pero indudablemente a años luz del húngaro.
Lo no solo malo, sino lo peor de todo ello, es que quien pagamos las consecuencias, somos el sufrido pueblo español.
Él sigue en las suyas, tratando que “comulguemos con ruedas de molino”, sin tener en cuenta que cualquier día nos atraganta demasiado y nos hace vomitar.
Cuando llegue ese día, que sin lugar a dudas llegará, seguro que se hace la víctima inocente, pero claro, nosotros no le creeremos por mucho que diga.
Así está, por desgracia, la situación en nuestro país. Uno y sus adictos, mientras puedan chupar claro está, viviendo como pueden, sin privarse de nada y el resto aguantando todo lo que le echan encima.
¿Qué va a pasar? Todos lo sabemos.
Esperemos, aunque lo dudamos, que el aprendiz de ilusionista y escapista tenga la suficiente valentía como para dar la cara cuando llegue el momento En verdad lo dudamos, pues muestras de ello no ha dado muchas., sino todo lo contrario.
Lo cierto es que no tardaremos mucho en saber la verdad, y estamos seguros de que no nos llevaremos ninguna sorpresa.
Apostamos a que tenemos razón.
